La Reserva de la Biosfera Transfronteriza Tajo-Tejo Internacional, situada entre la provincia de Cáceres y Portugal, es un espacio natural que combina ríos, dehesas, montañas y bosques mediterráneos, creando un ecosistema único donde conviven una gran diversidad de fauna y flora. El río Tajo, eje central del territorio, configura paisajes espectaculares y refugios naturales para especies como la cigüeña negra, el águila imperial ibérica o el lobo ibérico.
Por qué es imprescindible visitarla
- 14 localidades
- Relación transfronteriza
Además de su riqueza natural, la reserva protege el patrimonio cultural e histórico de los municipios que la integran. Los pueblos conservan arquitectura tradicional, calles empedradas, molinos antiguos y fiestas locales que mantienen vivas las tradiciones. La Reserva de la Biosfera Tajo-Tejo Internacional es un ejemplo de gestión sostenible y cooperación transfronteriza, ofreciendo experiencias auténticas a visitantes interesados en naturaleza, historia y cultura.
Alcántara
Alcántara se encuentra en la orilla izquierda del río Tajo, donde se une con el río Alagón, un enclave que combina historia, patrimonio y paisaje natural. Su símbolo más reconocido es el Puente Romano, una construcción del siglo II, que atraviesa el Tajo y da nombre a la localidad (del árabe Al-Qantarat, “el puente”).
El municipio ha sido escenario de múltiples acontecimientos históricos, como la guerra de la Independencia, y conserva tradiciones artesanales y gastronómicas que reflejan su identidad. Alcántara es también un punto de partida ideal para explorar el Parque Natural Tajo Internacional y sus alrededores.
Podrás recorrer el Menhir El Cabezo, impresionantes palacios y casas solariegas, edificios religiosos y el majestuoso Conventual de San Benito. También explorar el entorno natural del Parque Natural Tajo Internacional y participar en festividades locales como la Matanza tradicional, el Día de la Mormentera o el Festival de Teatro Clásico.
Brozas
Brozas se encuentra sobre la penillanura trujillano-cacereña, entre los ríos Tajo y Salor, un territorio de amplias llanuras, riberos y zonas de gran valor natural que atraen a los amantes de la observación de aves y de los paisajes rurales tradicionales. Su historia se remonta al Bronce Final Extremeño, con vestigios romanos y visigodos, y alcanza un auge durante la Edad Media como sede de la Encomienda Mayor de Alcántara. En 1537 obtuvo el título de villa por Real Cédula de Carlos V y es cuna de personajes como Nicolás de Ovando y Francisco Sánchez de las Brozas, “El Brocense”.
Brozas cuenta con un rico patrimonio artístico: el Castillo de la Encomienda Mayor de Alcántara (s. XIV), la Iglesia de Santa María La Mayor de la Asunción «La Catedralina» (Bien de Interés Cultural), numerosas iglesias, ermitas, conventos y palacios que conforman un conjunto histórico de gran valor.
Carbajo
Carbajo se asienta en la ladera de la Sierra de Escudera, limitando al oeste con Santiago de Alcántara y al sureste con Membrío, con el río Tajo separando la localidad del concelho portugués de Idanha-a-Nova. Sus orígenes se remontan a asentamientos antiguos, como lo evidencian los numerosos restos megalíticos repartidos por su término municipal. Curiosa es la influencia gallega en los apellidos de sus habitantes, posiblemente ligada a los primeros pastores de Galicia, lo que también explicaría la devoción por Santa Marina y el origen del nombre del municipio.
La gastronomía local es variada, con aceites de oliva de calidad, quesos de cabra y oveja, miel y polen, embutidos ibéricos y platos de caza, además de dulces tradicionales como mantecadas, perrunillas, tortas de chicharrón y roscas. La observación de aves, la berrea del ciervo en otoño y los miradores naturales, como el de La Polea, completan la experiencia del entorno.
Sin lugar a duda, un evento muy destacado en esta localidad es El Magusto, festival de música celta y folk que cada año tiene lugar a finales de octubre y comienzos del mes de noviembre.
Cedillo
Cedillo se encuentra en el extremo occidental de Extremadura, limitando con los concelhos portugueses de Castelo Branco, Nisa y Castelo de Vide, en pleno Parque Natural del Tajo Internacional. Fundado por portugueses en el siglo XVIII y cedido posteriormente a España, el municipio combina historia, cultura y patrimonio natural en un entorno de gran valor ecológico.
Cedillo destaca por su patrimonio megalítico, con dólmenes como el de la Regañada o el de la Joaninha, y tumbas antropomorfas. La localidad cuenta con el Centro de Visitantes El Casón, que ofrece exposiciones etnográficas y rutas interpretativas por el entorno natural. También es posible recorrer el río Tajo en barco y disfrutar de miradores como el Balcón de Pizarras o la Casa Miñola.
Herrera de Alcántara
Herrera de Alcántara se sitúa sobre un pequeño cerro entre los ríos Aurela, Tajo, Sever y Alburrel, formando un enclave estratégico del Parque Natural del Tajo Internacional. Con vestigios de ocupación romana, árabe y cristiana, el municipio conserva restos megalíticos y evidencias de su pasado, como Villa de Realengo, perteneciente a la Orden de Alcántara desde el siglo XV.
Visitar Herrera de Alcántara permite descubrir la historia de una villa fronteriza, su legado megalítico y arquitectónico, y disfrutar de su entorno natural privilegiado, con rutas como la ruta Mari Loza. La mezcla de patrimonio, paisajes y tradiciones locales ofrece una experiencia completa de la región.
Membrío
Membrío se asienta sobre un relieve alomado entre Santiago de Alcántara y Salorino, con la Sierra de Membrío dominando el paisaje. Aunque su núcleo urbano se remonta al siglo XIV, la presencia de tumbas antropomorfas y restos de un antiguo castro en la finca El Parral evidencian asentamientos mucho más antiguos. La localidad surgió alrededor de la Venta del Membrillo y perteneció históricamente a la Orden de Alcántara. Su entorno combina dehesas bien conservadas, cursos fluviales y vestigios de antiguas minas de oro que hicieron famoso al municipio.
Salorino
Salorino se sitúa en la Sierra de San Pedro, dentro de la cuenca del río Salor, en un paisaje característico de dehesas, arroyos y suaves relieves. El municipio destaca por sus espacios de interpretación y divulgación del patrimonio local.
Entre ellos sobresale el Centro de Interpretación de la Memoria Local “Casa de la Gitana”, que recupera historias y tradiciones del pueblo, y el Centro de recepción de visitantes Tajo-Internacional.
Otro de los elementos más singulares de Salorino es su Ruta Urbana de Murales, que recorre diferentes fachadas del municipio con obras dedicadas al patrimonio natural y cultural de la Reserva de la Biosfera, un museo al aire libre que muestra la cultura y la etnografía del territorio.
Entre sus celebraciones tradicionales destaca Las Luminarias Porreteras, que se celebran durante el puente de la Constitución en el mes de diciembre. El momento central es el día 7, cuando grandes hogueras iluminan las calles, aunque la programación se extiende también a los días 6 y 8 con rutas, degustaciones y actividades musicales que reúnen a vecinos y visitantes en torno a esta tradición.
Herreruela
Herreruela se sitúa al norte de la Sierra de San Pedro, rodeada de dehesas, bosques mediterráneos y cursos de agua como el río Salor y varios arroyos. Su paisaje combina suaves pendientes, arroyos y zonas de bosque bien conservadas, formando un entorno natural de gran valor ecológico y declarado zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).
El municipio conserva vestigios de su pasado, desde tumbas antropomorfas y antiguos molinos hidráulicos hasta construcciones tradicionales como la Plaza de España y la iglesia parroquial. Entre sus elementos más singulares destaca el Centro de Interpretación Chico Cabrera, que acerca la historia y leyendas del famoso bandolero Bernardo Abujeta Cabrera, protagonista de historias locales que aún se recuerdan en el territorio.
Herreruela combina patrimonio cultural y natural, con rutas accesibles que permiten recorrer sus espacios emblemáticos, disfrutar de la fauna característica de la Sierra de San Pedro y conocer la historia del pueblo a través de sus edificios, molinos y parajes. Su entorno y tradiciones convierten al municipio en un destino atractivo tanto para visitantes interesados en la naturaleza como en la cultura local.
Santiago de Alcántara
Santiago de Alcántara se encuentra a 342 metros de altitud, entre Herrera de Alcántara y Carbajo, con orígenes que se remontan a una colonia romana dedicada a la extracción de oro en la zona de las Eras de Ulloa. Posteriormente, fue ocupada por árabes hasta 1172, año en que pasó a manos de los caballeros de la Orden de Santiago y Alcántara.
Aquí podrás explorar los centros de interpretación de la Cultura Dolménica y de El Péndere, recorrer las rutas de las cuevas, caminar por senderos como la Fuente Geregosa y las Viñas, y admirar la iglesia y la necrópolis.
Valencia de Alcántara
Valencia de Alcántara, situada al norte de la Sierra de San Pedro, es el municipio más poblado del Parque Natural Tajo Internacional. Su territorio incluye el núcleo principal y varias aldeas conocidas como la Campiña, Jola, La Aceña de la Borrega o San Pedro de los Majarretes, muchas de ellas originadas por antiguas rutas de contrabando. Su entorno natural combina dehesas, ríos y sierras, ofreciendo un paisaje de gran valor ecológico.
Visitar Valencia de Alcántara permite recorrer su impresionante conjunto dolménico, explorar su casco histórico, visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Rocamador declarada Bien de Interés Cultural con Categoría de Monumento Histórico, o descubrir monumentos como la puerta de la antigua muralla o el castillo árabe, todo en un entorno natural de gran belleza y con rutas que conectan la historia con el paisaje.
Esta localidad presume de varios centros de interpretación, uno dedicado a la cultura sefardí y ubicado en una antigua sinagoga, el Centro de Identidad de la Cultura Sefardí. También destaca el Centro de visitantes Marqués de la Conquista, ubicado en una casa solariega del barrio gótico, que nos habla de la historia de Valencia de Alcántara y de la cultura dolménica.
Cada mes de agosto se dan cita multitud de visitas para disfrutar de La Boda Regia, fiesta de interés turístico, donde se recrea el matrimonio histórico entre la infanta Isabel de Castilla (hija de los Reyes Católicos) y el rey Manuel I de Portugal, conocido como «El Afortunado».
Zarza la Mayor
Zarza la Mayor, la localidad más septentrional del Parque Natural del Tajo Internacional, se encuentra en un enclave fronterizo con Portugal, rodeada por el río Alagón y el río Erjas, en un entorno de gran valor natural y paisajístico.
Denominada “La Zarza”, toma su nombre de la espinosa Zarza y la que también fue conocida como Zarza de Alcántara. Cambia su nombre durante el reinado de Felipe IV, quien le otorga el apellido de la Mayor.
Su antigüedad la avalan los vestigios hallados de época romana, tales como distintas lápidas funerarias. Zarza la Mayor, jugó un importante papel durante la Reconquista de la Alta Extremadura. Por esta época se levantaron cuatro espléndidos castillos, todos de dominación árabe, recibiendo los nombres de Benavente, Bernardo, Peña de Fray Domingo y Racha-Rachel, este último, el más relevante, construido en el siglo IX, conocido por el nombre de Peñafiel.
Tres imprescindibles para los visitantes son el Centro de Identidad La Encomienda de Peñafiel, ubicado en la Ermita de San Antón, dedicado a la Orden de Alcántara y la gestión de la encomienda. La Fuente «La Conceja», declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento y la Casa de la Encomienda o Palacio del Comendador, de la orden militar de Alcántara (se sabe con certeza que ya existía en el siglo XIV) y cuenta con una impresionante y monumental construcción. Su artífice fue el maestro Manuel Galávis.
Piedras Albas
Piedras Albas se encuentra a 74 km de Cáceres, muy cerca de la frontera con Portugal, entre los ríos Erjas y Alagón. El municipio se asienta en la vertiente sur del cerro del «Castillo», coronado por grandes bloques cuarcíticos que habrían dado nombre al pueblo, antiguamente conocido como “Alboris”. Su historia combina asentamientos neolíticos, fortificaciones árabes y cristianas, y restos de la época romana, como lagares y calzadas que unían Córdoba con Oporto.
El patrimonio de Piedras Albas incluye vestigios arqueológicos neolíticos, tumbas en el «Canchal de los Dos Ojos» (también es conocido como Peña Buraca), restos de fortificaciones y la influencia de la Orden de Alcántara, representada en su escudo. Las calzadas y puentes romanos que atraviesan la dehesa reflejan la importancia histórica del municipio en rutas de comunicación y comercio.
Villa del Rey
Villa del Rey se encuentra en un valle rodeado de colinas y dehesas de encinas, en la Reserva de la Biosfera Tajo-Tejo Internacional. Sus suaves relieves y cursos de agua, como el arroyo Jartín, configuran un entorno natural rico en fauna y flora mediterránea.
Aunque el núcleo urbano es relativamente reciente, el municipio conserva vestigios arqueológicos de gran antigüedad, como dólmenes, enterramientos megalíticos y restos romanos, reflejo de antiguos asentamientos rurales. Su origen moderno está vinculado a la Orden de Alcántara y a la encomienda de Belvís y Navarra.
Entre sus atractivos destacan la Ruta de los Molinos de Cabra, que recorre antiguos molinos integrados en el paisaje, así como la Iglesia de Santiago el Mayor, miradores y merenderos, que permiten disfrutar de la historia y la naturaleza del municipio.
La localidad también mantiene vivas sus tradiciones, como la Danza del Cordón, que se celebra durante la festividad de San Blas: los participantes bailan alrededor de un palo desde donde cuelgan cintas de colores, que van tejiendo y destejiendo un trenzado al ritmo de la música.
Mata de Alcántara
Mata de Alcántara se sitúa en el centro de las dehesas que rodean el río Tajo, a 60 km de Cáceres y 18 km de la frontera con Portugal. Su historia está ligada a la Reconquista y a la Orden Militar de Alcántara, aunque conserva vestigios mucho más antiguos, como altares rupestres, tumbas paleocristianas y restos romanos.
El paisaje combina dehesas, pastizales, olivares y riberos, ofreciendo un entorno natural rico en fauna y flora. Entre sus atractivos destacan la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, construida en el siglo XVI y declarada Bien de Interés Cultural, el mirador, las plazas principales y la Calleja de los Lavaderos, así como los bujíos o bohíos y tumbas repartidas por el término.
Esta localidad además, mantiene vivas sus fiestas y tradiciones, como el Día del Niño, Las Candelas, la Matanza Popular, la Semana Santa con la Pela del Potro, la Romería de San Lorenzo y el Equinoccio de Otoño.